miércoles, 12 de diciembre de 2007

The black dress lady

The black dress lady

Aquella noche atravesó el salón enfundada en un guante negro, que le atrapaba cada pedacito de su cuerpo preso en aquella superficie de raso negro. Crush, crush, emanaba de su cintura que se desplazaba sobre unos stilettos verde manzana, con leves destellos de brillantes en sus empeines. La rubia crin se bamboleaba en el centro de su cabeza, donde no hacia falta corona- Era reina por derecho, así lo confirmaba el aroma soberano que iba dejando a su paso. Un solo hombro se asomaba desnudo y dorado besado por el polvo dorado que caía sobre su humanidad.
La música comenzó a inundar el recinto, decenas de parejas corrieron a llenar la pista. Los ejecutantes se entusiasmaban con el fervor de los bailantes. Con ritmo vertiginoso, los instrumentos reproducían viejas melodías que daban paso a complicados pasos ejecutados en la cabeza de ella. Sentía que los pies se le iban solos, cuanto esperaba el momento de levantarse de esa silla con su copa burbujeante de champaña- Sus ojos se iban tras el recuerdo de un trece de enero. Sonaron las mismas canciones que esa noche cuando él se cruzó por el dintel de su vida. Salud por todos, libro por cada momento feliz y no tanto que me ha tocado. Salud por el milagro de estar allí. Ahora sus dedos envueltos en discretos aros de piedras tamborileaban sobre la mesa. No se percató del momento cuando sus hombros marcaron la melodía. Entonces ocurrió el milagro: de su cercanía un caballero muy solicitado venido de la región de Nápoles, tabaco en mano, cabellera de plata y vino tinto en la sangre, le ofreció su brazo y ella con discreta alegría, se colgó.
La dama del vestido de guante negro, ceñido como el abrazo de El que la rodea así con sus brazos fuertes y la engulle, llevada por el distinguido caballero del vino tinto, tomaron la pista, al principio fue torpe, no conocían el ritmo interno. Baila usted muy bien, apuntó él con una caballerosidad nata…Sólo sé que para bailar es necesario seguir el latir de quien le conduce, acotó…Al paso de la noche se fueron acompasando, no hubo más traspies, la sonrisa se asomó en sus rostros. Una dos, tres piezas de baile. Vueltas, piruetas, solos, duós, algunas osadías nunca probadas, retando al equilibrio, la noche a los pies. Valses, pasodobles, un viejo merengue, una conga ancestral…Danzar y no pensar. El set se había prolongado, los stilettos, hicieron el trabajo a la cortesía. El caballero de plata luchaba contra sus años, ella lo intuía en su jadeo incipiente, que a empujones pretendía ignorar. No puedo con su ritmo Don Gianni, es usted un gran bailarín, me ha complacido mucho compartir esta pista. Por mi hubiera seguido, pero ya que está fatigada, no puedo obligarla a seguir …

9 comentarios:

Unknown dijo...

creo que voy a ir a tu cumpleaños. de todas formas si no puedo ir, espero la pases muy bien, son muchos los años que no te veo, pero espero estes bien . escribeme si quieres que vaya a la fiesta. saludos

Unknown dijo...

hola

Unknown dijo...

bueno, como no me escribiste no fui, igual lo se todo de ti porque tus amigos que van a esas fiestas como tu cumpleaños me lo cuentan todo!!! por eso se todos esos detalles que te he contado.

Unknown dijo...

y es que el problema contigo ha sido siempre el mismo nunca has sabido rodearte de gente buena como yo,por eso te pasan cosas. y a mi te dedicas a insultarme directamente o a veces ique indirectamente aunque yo lo se todo, tambien de ti!!

como ta voce, voce e la yoyi buena o la yoyi mala, cual?

Unknown dijo...

que piensas?

Unknown dijo...

ok

Unknown dijo...

...

Unknown dijo...

.

Unknown dijo...

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